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Ciclo menstrual

Menstruacción

El ciclo menstrual comprende desde el primer día de la menstruación hasta el inicio de la siguiente, con una duración aproximada de 28 días.

En este periodo, la secreción de hormonas genera variaciones en la conducta, apetito, peso, temperatura y composición corporal.

El ciclo reproductor femenino se compone de 4 fases:

menstrual, pre-ovulatoria, ovulación y post-ovulatoria.

Fase menstrual

Se presenta durante los primeros 5 días del ciclo.

Se caracteriza por el desprendimiento de la capa funcional del endometrio. Al no producirse la fecundación del ovocito secundario liberado, se origina un sangrado (el flujo menstrual) y se liberan líquido intersticial, moco y células epiteliales.

Fase folicular

Comprende del día 1 al 13 e involucra el desprendimiento del endometrio (menstruación), durante esta fase, los estrógenos son las hormonas ováricas dominantes cuya secreción es estimulada por 2 hormonas adenohipofisarias: la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante(LH).

Se caracteriza por:

  • Cambios en el sistema inmunitario: emociones +/-
  • Mayor sensación de saciedad, disminución de la ingesta
  • Mayor adhesión a un patrón alimentario saludable
  • Metabolismo más elevado (aumento de la lipólisis)
  • Más sensibilidad a la insulina, mayor tolerancia de los Hidratos de Carbono (HC)

Fase ovulación

Generalmente, tiene lugar el día 14 de un ciclo de 28 días y se caracteriza por la rotura de un folículo maduro, y la liberación de un ovocito, desencadenada por un pico de hormona luteinizante (LH).

Se caracteriza por:

  • Menor tolerancia a los Hidratos de Carbono
  • Mayor sensación de sed

Fase lútea

Comprende el tiempo que transcurre desde la ovulación hasta el inicio de una nueva menstruación. Se produce la formación del cuerpo lúteo en el ovario, con la secreción de grandes cantidades de progesterona y caída de los estrógenos.

Se caracteriza por:

  • Menor serotonina a nivel del SNC
  • Aumento del Gasto Metabólico Basal y apetito (¿GET?)
  • Aumento de las necesidades energéticas
  • Aumento de la temperatura basal: sudoración
  • Menor sensibilidad a la insulina, poca tolerancia a los Hidratos de Carbono

Ciclo menstrual y emociones

Debido a los cambios hormonales producidos durante el ciclo menstrual, muchas mujeres padecen síntomas físicos y psicológicos. Estos síntomas suelen ocurrir durante la fase lútea, días previos a la menstruación, en la que los niveles de estrógenos están disminuidos y las concentraciones de progesterona son mayores.

También se producen cambios en la ingesta dietética y patrón alimentario, en función de las diferentes fases del ciclo menstrual.

Se ha reportado un incremento de la ingesta alimentaria y hambre emocional durante la fase lútea en comparación con la fase folicular y fase ovulatoria.

Food craving

Un deseo irresistible de consumir comida hiperpalatable.

Varía entre las diversas fases del periodo menstrual, dándose en mayor proporción durante la fase lútea y se ve incrementado días previos a la menstruación. A la progesterona, se le ha asociado un efecto orexígeno

(mayor apetito). En cambio, los estrógenos, se asocian a un efecto anorexígeno (menor apetito).

No se ha observado que en todas las mujeres exista un mayor deseo por los alimentos hiperpalatables más alla de la que se pueda tener normalmente, por lo que no hay que usar la menstruación como excusa. Se necesita más homogeneidad y estudios experimentales que corroboren estos resultados.

Herramientas

  • Respetar el ritmo circadiano.
  • Aumentar el consumo de alimentos con gran densidad nutricional para aumentar la saciedad.
  • Alimentación anti-inflamatoria: fitoquímicos, w-3 (atún, trucha, salmón, sardina, nueces, semillas de lino), baja carga glucémica, crononutrición…
  • Vitaminas del complejo b (cereales integrales, legumbres, carne, pescado y lácteos): mantienen una estrecha relación con la serotonina (hormona de la felicidad), que ayuda a contrarrestar la irritabilidad y disminuye el dolor abdominal.
  • Hierro: en casos de anemia causada por las hemorragias (origen animal, frutos secos, verduras de hoja verde y cítricos)
  • Vitamina C: para aumentar la absorción del hierro y disminuir la migraña menstrual ( limones, limas, naranja, fresa, mandarina, kiwi…)
  • Fibra: promueven la eliminación de estrógenos y alivian el dolor (Alcachofa, col, berza, ajo, frambuesa, granada, legumbres…)
  • En mujeres que se observa food craving, el dolor, edema… podría provocarse por el tipo de alimentación (picoteos, atracones, hidratos de carbono refinados).
  • Reducir las bebidas estimulantes: café, té… en caso de irritabilidad, nervios, exaltación…
  • Ejercicio físico adaptado para disminuir la inflamación
  • En la fase lútea debemos aumentar el consumo de agua para combatir la retención.

Referencia bibliográfica

  1. Moreno Gómez E, Jáuregui-Lobera I. Variables emocionales y food craving: Influencia del ciclo menstrual. JONNPR. 2022;7(1):28-63. DOI: 10.19230/jonnpr.4429
  2. Aquino, Camey, M. (2015). Intervención nutricional para la disminución de síntomas del síndrome premenstrual. Estudio realizado en clínicas privadas de la ciudad de Guatemala. Licenciatura. Universidad Rafael Landívar.
  3. Marnet, M. (2013). “Ciclo menstrual”, en CCM Salud. . Navarro Castelló, I. (2015). Estudio sobre la influencia del ciclo menstrual en la conducta alimentaria. Licenciatura. Universidad de Lleida.
  4. Núñez, G. (2018). “Ciclo menstrual y nutrición”. . Ortega Ana, R. y Requejo Marcos, A. (2015). Nutriguía: Manual de nutrición clínica en atención primaria. Madrid: Editorial Complutense, pp.59-60.

Artritis Reumatoide

Definición

La artritis reumatoide (AR) es un trastorno inflamatorio crónico y autoinmune que afecta principalmente a las articulaciones. Las manifestaciones clínicas de la AR incluyen dolor articular, rigidez, hinchazón, así como destrucción articular y manifestaciones sistémicas. La AR puede causar daño articular progresivo y discapacidad. Los factores de riesgo para la AR son genéticos y no genéticos, incluidos el tabaquismo, los cambios en la microbiota, el sexo femenino, la dieta occidental y los factores étnicos (1). Los efectos de las intervenciones dietéticas para la AR ocurren a partir de los tres meses (2).

Intervenciones dietéticas

  • La terapia nutricional para la AR tiene como objetivo atenuar la inflamación alterando la proporción de ácidos grasos ω-6 a ω-3 y aumentando los antioxidantes. La reducción del ácido araquidónico (AA), un ácido graso ω-6, es particularmente relevante. El AA es el precursor de los eicosanoides, que están involucrados en una variedad de funciones y reacciones celulares. Los eicosanoides también son mediadores de la inflamación y la cantidad de AA liberada de la membrana celular determina la intensidad de la inflamación. Cuando hay menos AA en la membrana celular, se libera menos AA y se forman menos eicosanoides. El ácido graso ω-3 eicosapentaenoico (EPA) reduce el contenido de AA en las membranas celulares, dando como resultado menor AA disponible para la oxidación a mediadores inflamatorios (1).
  1. Las dietas vegetarianas contienen menos AA que las dietas con carne, mientras que las dietas veganas prácticamente no contienen AA. Por lo tanto, las dietas vegetarianas y veganas pueden influir favorablemente en la inflamación (1,3).
  2. La dieta mediterránea (DM) se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales como cereales sin refinar, frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva virgen extra; consumo moderado de aves, productos lácteos y huevos; y bajo consumo de dulces y carnes rojas. La DM demostró mejoras modestas en general en la AR estable y moderadamente activa (2). Se debe tener especial consideración al recomendar la dieta mediterránea a pacientes con AR, ya que la sensibilidad al gluten es más común en pacientes con enfermedades reumáticas que en la población general (1).
  3. Suplementación de W-3: En estudios que involucraron la administración de ácidos grasos omega-3 (≥2.7 g/d), aceite de pescado u otros aceites (onagra), pareció haber una reducción en la actividad de la enfermedad de AR, una menor tasa de fracaso de la farmacoterapia y podría ayudar a reducir el requerimiento diario de antiinflamatorios no esteroideos y el consumo concomitante de analgésicos (2)
  • El impacto de las fibras dietéticas y la actividad metabólica del microbioma intestinal contribuye aún más al efecto antiinflamatorio de las dietas vegetarianas, veganas o mediterráneas. En pacientes con AR, una alimentación rica en fibra aumenta los ácidos grasos de cadena corta antiinflamatorios, disminuye las citocinas proinflamatorias y altera favorablemente la composición del microbioma intestinal. La carne roja, la sal o incluso la ingesta excesiva de alimentos pueden actuar como desencadenantes, como se mencionó anteriormente, mientras que, por el contrario, el pescado, la fruta y las verduras actúan como «moderadores», reduciendo la inflamación (2)
  1. Probióticos: La triada «dieta, microbiota y permeabilidad intestinal” es el foco de revisiones recientes. La respuesta inflamatoria crónica inducida por la disbiosis intestinal puede contribuir de manera crítica al desarrollo de enfermedades reumáticas. Por lo tanto, es posible que las dietas que eliminen los grupos de alimentos que desencadenan una respuesta alérgica o inflamatoria resulten en una reducción de la inflamación al alterar la población de microbiota intestinal. De acuerdo con estos resultados, se ha demostrado que los probióticos reducen las citocinas proinflamatorias (2).

Referencia bibliográfica

  1. Schönenberger KA, Schüpfer AC, Gloy VL, Hasler P, Stanga Z, Kaegi-Braun N, Reber E. Effect of Anti-Inflammatory Diets on Pain in Rheumatoid Arthritis: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2021 Nov 24;13(12):4221. doi: 10.3390/nu13124221. PMID: 34959772; PMCID: PMC8706441.
  2. Philippou, E., Petersson, S. D., Rodomar, C., & Nikiphorou, E. (2021). Rheumatoid arthritis and dietary interventions: systematic review of clinical trials. Nutrition reviews79(4), 410–428. https://doi.org/10.1093/nutrit/nuaa033
  3. Sidhu, S. R. K., Kok, C. W., Kunasegaran, T., & Ramadas, A. (2023). Effect of Plant-Based Diets on Gut Microbiota: A Systematic Review of Interventional Studies. Nutrients15(6), 1510. https://doi.org/10.3390/nu15061510

Colesterol

El colesterol es una molécula indispensable para la vida, desempeña funciones estructurales y metabólicas que son vitales para el ser humano.

Proviene de la dieta o es sintetizado por nuestras células, siendo precursor de otras biomoléculas fisiológicamente importantes como las hormonas esteroideas, ácidos biliares y la vitamina D.

Sin embargo, la acumulación excesiva de colesterol en nuestros tejidos y altas concentraciones en sangre (hipercolesterolemia), pueden tener consecuencias patológicas.

A continuación os muestro ciertos alimentos o grupos de alimentos que ayudarán a mejorar tu control metabólico:

Frutos secos

La incorporación de frutos secos en la dieta de adultos sanos con sobrepeso/obesidad tiene efectos favorables sobre los TG séricos y el LDL-C (podrían ejercer efectos protectores frente a la dislipemia en esta población).

El ácido α-linolénico (ALA) es un ácido graso esencial. componente de las semillas y aceites oleaginosos, así como de los frutos secos (particularmente las nueces). Aumentar el ALA en la dieta se ha asociado con un 10 % menos de riesgo de enfermedad cardiovascular total y un 20 % menos de riesgo de enfermedad coronaria mortal (al reducir el colesterol total, el colesterol LDL, los triglicéridos y la presión arterial).

Arándanos y moras

Algunos estudios mostraron que el consumo de arándanos y moras produce una mejora significativa los triglicéridos, el colesterol sérico total, las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las lipoproteínas de alta densidad (HDL).

Curcumina

El uso de suplementos de curcumina junto con cambios en la dieta, estilo de vida y/o actividad física condujo a cambios positivos en marcadores como los triglicéridos totales (TG), colesterol total (TC), circunferencia de la cintura (WC)…

Huevo

Estudios muestran que mayor consumo de huevos no se asoció con un mayor riesgo de mortalidad por causas, como accidente cerebrovascular o enfermedad respiratoria, mientras que otros lo asocian con un mayor riesgo de mortalidad general y relacionada con ECV, debiéndose tratar estos hallazgos con precaución y ser confirmados en estudios futuros. Varios hallazgos sugieren que los huevos deben consumirse en cantidades moderadas como parte de una dieta saludable.

Cacao

El cacao es rico en varios compuestos bioactivos como polifenoles. Entre los polifenoles, los flavonoles están recibiendo una atención considerable debido al posible efecto cardioprotector. Estos redujeron significativamente el colesterol de lipoproteínas de baja densidad y los triglicéridos, así como efectos beneficiosos en los biomarcadores cardiometabólicos para el metabolismo de los lípidos y la inflamación.

Microbiota

La microbiota puede influir en la reducción del colesterol al reducir su absorción, disminuir la reabsorción de sales biliares, por la transformación en otros metabolismos, la inhibición de la síntesis a través de la formación de ácidos grasos de cadena corta producidos en la fermentación, etc.

Se ha visto que la suplementación con Lactobacillus puede tener un efecto beneficioso sobre el colesterol de lipoproteínas de baja densidad y el colesterol total en adultos con sobrepeso u obesidad, y los triglicéridos plasmáticos en ayunas.

Tipo de alimentación y colesterol

Una estrategia de prevención de enfermedades cardiovasculares (ECV) se basa en la promoción de un estilo de vida sano, que incluye un patrón dietético más saludable, una mayor actividad física, un control del peso corporal y el abandono de hábitos tóxicos como tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.

Numerosos estudios indican que la dieta mediterránea tradicional, (patrón dietético de los pueblos que vivían alrededor del mar Mediterráneo) parece ser el patrón de alimentación más eficaz en la prevención de numerosas enfermedades crónicas, incluidas las ECV.

También se ha observado que las dietas veganas redujeron el peso corporal, índice de masa corporal (IMC), hemoglobina glucosilada (HbA 1c), colesterol total y colesterol de lipoproteínas de baja densidad.

Referencia bibliográfica

  1. Eslami, O., Khorramrouz, F., Sohouli, M., Bagheri, N., Shidfar, F., & Fernandez, M. L. (2022). Effect of nuts on components of metabolic syndrome in healthy adults with overweight/obesity: A systematic review and meta-analysis. Nutrition, metabolism, and cardiovascular diseases : NMCD, 32(11), 2459–2469. https://doi.org/10.1016/j.numecd.2022.07.015
  2. Azari, H., Morovati, A., Pourghassem Gargari, B., & Sarbakhsh, P. (2022). Beneficial effects of blueberry supplementation on the components of metabolic syndrome: a systematic review and meta-analysis. Food & function, 13(9), 4875–4900.
  3. Różański, G., Tabisz, H., Zalewska, M., Niemiro, W., Kujawski, S., Newton, J., Zalewski, P., & Słomko, J. (2023). Meta-Analysis of Exploring the Effect of Curcumin Supplementation with or without Other Advice on Biochemical and Anthropometric Parameters in Patients with Metabolic-Associated Fatty Liver Disease (MAFLD). International journal of environmental research and public health, 20(5), 4266. https://doi.org/10.3390/ijerph20054266)
  4. Zhao, B., Gan, L., Graubard, B. I., Männistö, S., Albanes, D., & Huang, J. (2022). Associations of Dietary Cholesterol, Serum Cholesterol, and Egg Consumption With Overall and Cause-Specific Mortality: Systematic Review and Updated Meta-Analysis. Circulation, 145(20), 1506–1520. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.121.057642
  5. Chen, X., Guan, X., Tang, Y., Deng, J., & Zhang, X. (2022). Effects of cocoa products intake on cardiometabolic biomarkers of type 2 diabetes patients: a systematic review and meta-analysis based on both long-term and short-term randomised controlled trials. International journal of food sciences and nutrition, 73(5), 571–587. https://doi.org/10.1080/09637486.2022.2046711
  6. Termannsen, A. D., Clemmensen, K. K. B., Thomsen, J. M., Nørgaard, O., Díaz, L. J., Torekov, S. S., Quist, J. S., & Faerch, K. (2022). Effects of vegan diets on cardiometabolic health: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Obesity reviews : an official journal of the International Association for the Study of Obesity, 23(9), e13462. https://doi.org/10.1111/obr.13462

Organizar el frigorífico

¿Sabías que existe un espacio adecuado para cada uno de los alimentos en nuestro frigorífico? Vamos a aprender a ordenar los alimentos en el frigorífico para prolongar la vida da su comida.

Después de hacer la compra, es hora de ordenar adecuadamente los alimentos en la despensa y en el frigorífico. La manera de cómo organizamos nuestro frigorífico es muy importante para mantener en nuestros alimentos:

  1. Frescura
  2. Durabilidad
  3. Calidad

Tener un frigorífico ordenado exige algún esfuerzo, pero es muy útil para no desperdiciar comida. No te olvides de los siguientes consejos para aprovechar al máximo el dinero que inviertes en tu alimentación:

  • Almacenar los alimentos cocinados en recipientes transparentes bien cerrados para que se pueda ver lo que está dentro de ellos . Deben ser consumidos hasta 34 días después a su confección.
  • Colocar los alimentos más antiguos en frente y los más recientes atrás.
  • Dejar un espacio para el aire circular.
  • Si el frigorífico estuviera lleno, priorizar los alimentos que deben ser mantenidos frios por razones de seguridad alimentaria.
  • Rotular los productos con la fecha de confección, antes de colocarlos en el congelador, para saber cuáles debemos descongelar primero.
  • No mezclar frutas, vegetales y carne, para evitar contaminación cruzada.
  • El pan debe guardarse en un ambiente oscuro y seco. Idealmente, en una bolsa de tela o en una panera.
  • Guarda los huevos en un recipiente hermético, para alargar su consumo. No en la puerta de la misma nevera.
  • Alimentos como la cebolla y la albahaca, pierden su sabor si se guardan en la nevera.
  • Las patatas y los ajos se conservan mejor en un ambiente oscuro y seco.
  • La fruta tropical o subtropical como los tomates, plátanos, melones, pimientos o berenjenas deben guardarse a temperatura ambiente, ya que soportan altas temperaturas.
  • Otra fruta que perderá su sabor si la almacenas en la nevera es la manzana. Mejor déjala en temperatura ambiente, para que se mantenga crujiente.

Dieta baja en FODMAP

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es una enfermedad gastrointestinal crónica remitente-recurrente. El tratamiento de la EII consiste en la disminución o eliminación de la actividad de la enfermedad y la optimización de la calidad de vida relacionada con la salud. La EII, que incluye la colitis ulcerosa (CU) y la enfermedad de Crohn (EC), es un grupo de enfermedades gastrointestinales crónicas con síntomas gastrointestinales funcionales (FGS) frecuentes, como dolor abdominal y distensión abdominal (1).

La incertidumbre de los síntomas y la imprevisibilidad de esta condición clínica es muy exigente para los pacientes con EII y deteriora su calidad de vida. Por lo tanto, es obvio que la calidad de vida de los pacientes puede verse afectada por el curso de la enfermedad (extensión, gravedad y patrón de recaída de los síntomas), la terapia prescrita (eficacia, efectos secundarios y carga de administración) y factores psicosociales (1).

Se han informado consistentemente tasas más altas de ansiedad y depresión y puntajes de calidad de vida más bajos en pacientes con EII con FGS. La etiología de estos síntomas gastrointestinales funcionales en la enfermedad inflamatoria intestinal sigue sin estar clara, y el daño gastrointestinal o el impacto psicológico de la EII pueden ser parcialmente responsables del proceso (1).

Los pacientes con EII con FGS, incluso en remisión, son más propensos a disbiosis, fases de recaída crónica, una respuesta inmune comprometida, mayor permeabilidad intestinal y un eje cerebro-intestino discordante que aquellos sin FGS (1).

La estructura dietética en sí misma causa inflamación intestinal. Una variedad de FGS pueden desencadenarse por la forma y el contenido de nutrientes de los alimentos ingeridos a través de una matriz de diferentes mecanismos, incluida la fermentación bacteriana que altera la microbiota intestinal, la inducción de distintos efectos de carga osmótica en el intestino delgado y el colon, la producción de gas en el tracto gastrointestinal, y la activación o supresión de las respuestas inmunes (1).

Una dieta baja en FODMAP se caracteriza por una ingesta limitada de carbohidratos de cadena corta que se absorben mal y son altamente fermentables en el intestino delgado como oligo, di, monosacáridos y polioles (FODMAP). La hipótesis mecanicista por la que se utiliza una dieta baja en FODMAP como posible alternativa terapéutica es que estos carbohidratos mal absorbidos llegan al colon sin digerir, donde son fermentados por la flora colónica, lo que conduce a una mayor osmolalidad luminal y generación de gases. En algunas personas, esta fermentación puede provocar síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, flatulencia, hinchazón y diarrea, comunes en los trastornos gastrointestinales funcionales (TFGID). La dieta baja en FODMAP consta de tres fases: exclusión, reintroducción y mantenimiento, ya que la fase de exclusión no se debe mantener indefinidamente (2).

En el síndrome del intestino irritable (IBS), se ha demostrado que una dieta baja en FODMAP (LFD) mejora los FGS al reducir el agua luminal inducida por la dieta, el gas colónico y, en consecuencia, la hipersensibilidad visceral inducida por la distensión luminal. Se ha afirmado que la intervención dietética proporciona una mejoría de los síntomas durante las etapas aguda y crónica de la EII. Puede mitigar la progresión de la enfermedad o evitar complicaciones potencialmente desastrosas al alterar la microbiota, el metaboloma, la función de barrera del huésped y la inmunidad innata (1)

En la revisión sistemática de Peng et al (1) el resultado principal fue que la alimetación baja en FODMAP puede mejorar las FGS en la EII. Se observó una mejoría de los síntomas de distensión abdominal, flatulencia o flatulencia, borborigmos, dolor abdominal y fatiga o letargo en pacientes con EII, excepto náuseas y vómitos. Por otro lado, la hipersensibilidad a los alimentos, la alergia a los alimentos, la intolerancia a los alimentos y la sensibilidad al gluten no celíaca se consideran responsables de estos síntomas relacionados con los alimentos.

La dieta baja en FODMAP ocupó el primer lugar en la gravedad del dolor abdominal, la gravedad de la hinchazón o distensión abdominal y el hábito intestinal, aunque para este último no fue superior a ninguna otra intervención. Una dieta baja en FODMAP fue superior a los consejos dietéticos de la British Dietetic Association (BDA)/National Institute for Health and Care Excellence (NICE) para la hinchazón o distensión abdominal (RR = 0,72; IC del 95 %: 0,55 a 0,94) (3).

Conclusión

La dieta baja en FODMAP despierta un interés creciente a nivel internacional y se ha propuesto como una de las terapias sintomáticas para el SII y un régimen complementario que alivia los síntomas de los trastornos gastrointestinales funcionales. Se afirma que una dieta baja en oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (LFD) mejora los síntomas gastrointestinales funcionales (FGS). Se recomienda consumir LFD según el consejo profesional de profesionales de la salud para pacientes con EII con FGS problemáticos, especialmente aquellos en remisión (1).

Referencia bibliográfica

  1. Peng Z, Yi J, Liu X. A Low-FODMAP Diet Provides Benefits for Functional Gastrointestinal Symptoms but Not for Improving Stool Consistency and Mucosal Inflammation in IBD: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2022 May 15;14(10):2072. doi: 10.3390/nu14102072. PMID: 35631213; PMCID: PMC9146862.
  2. Thomassen, R. A., Luque, V., Assa, A., Borrelli, O., Broekaert, I., Dolinsek, J., Martin-de-Carpi, J., Mas, E., Miele, E., Norsa, L., Ribes-Koninckx, C., Saccomani, M. D., Thomson, M., Tzivinikos, C., Verduci, E., Bronsky, J., Haiden, N., Köglmeier, J., de Koning, B., & Benninga, M. A. (2022). An ESPGHAN Position Paper on the Use of Low-FODMAP Diet in Pediatric Gastroenterology. Journal of pediatric gastroenterology and nutrition75(3), 356–368. https://doi.org/10.1097/MPG.0000000000003526
  3. Black, C. J., Staudacher, H. M., & Ford, A. C. (2022). Efficacy of a low FODMAP diet in irritable bowel syndrome: systematic review and network meta-analysis. Gut71(6), 1117–1126. https://doi.org/10.1136/gutjnl-2021-325214