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Microbiota y Salud Materno-Infantil

Los microbios en el cuerpo humano desempeñan un papel fundamental en el origen del desarrollo de la salud y la enfermedad y beneficia aún más el manejo de enfermedades, la inmunoterapia y el control del cáncer (1).

La transferencia microbiana de la madre a la descendencia comienza en el útero seguida de la exposición a través del canal de parto al nacer y madura con la lactancia materna (1).

Esta interacción del microbioma está mediada principalmente por la leche materna, seguida de la exposición a través del canal de parto y la transferencia transplacentaria. Debido a la exposición al microbioma, la impronta inmune (durante el embarazo) y los períodos de maduración (primeros 1000 días de vida) ocurren en la vida temprana. La maduración del microbioma en las primeras etapas de la vida se caracteriza por la adquisición, asentamiento y selección de microbios con diversas características funcionales a lo largo del tiempo, y la lactancia materna fue el factor más importante correlacionado con la estructura del microbioma (1).

La leche materna contiene abundantes bacteriófagos que se unen a hospedadores bacterianos específicos y se transmiten verticalmente de madre a hijo, conformando colectivamente el microbioma intestinal del lactante (2). Además, se ha estimado que las bacterias de la leche materna contribuyen entre el 1% y el 68% de las bacterias intestinales del bebé (3).

Las exposiciones microbianas tempranas en la vida son importantes para desarrollar un sistema inmunológico competente, y la falta de dicha exposición puede resultar en respuestas inmunológicas desreguladas a estímulos antigénicos posteriores (1).

Un microbioma perinatal alterado (disbiosis) afecta significativamente la capacidad de los bebés de adquirir un microbioma equilibrado en la vida temprana. La disbiosis intestinal está asociada con la edad gestacional al nacer, el modo de parto y el patrón de alimentación. También se ve afectada por la edad materna, la dieta, el peso corporal, la medicación y el medio ambiente. Además de su influencia en la descendencia, la disbiosis está asociada con la mala adaptación al embarazo y puede inducir complicaciones como la preeclampsia (debido a su influencia en la remodelación de la arteria espiral) y la diabetes gestacional (1).

  • Diabetes Mellitus Gestacional

Las intervenciones dirigidas a la microbiota (MBTI), que consiste en el consumo de probióticos principalmente de los géneros Lactobacillus , Bifidobacterium, Streptococcus, Saccharomyces y Anaerobesson, muy útiles para el control glucémico materno, el metabolismo de la insulina y el equilibrio de los marcadores inflamatorios y de estrés oxidativo en la diabetes gestacional. Las cepas de bacterias probióticas como Lactobacillus GG tienen efectos antidiabéticos al reducir la hemoglobina sanguínea A1C y mejorar la tolerancia a la glucosa. Los probióticos también modulan las bacterias que contienen lipopolisacáridos que pueden inducir inmunidad innata en eucariotas, reduciendo así la inflamación y el estrés oxidativo (1)

  • Otros resultados:

Las intervenciones dirigidas a la microbiota (MBTI), reducen eficazmente la incidencia de la colonización rectovaginal del grupo B Streptococcus, mastitis de la lactancia, síntomas de ansiedad materna, enfermedad alérgica infantil (dermatitis atópica, eccema, enfermedad alérgica, asma y sensibilización), prevenir la enterocolitis necrotizante y reducir la mortalidad neonatal (1).

En cuanto a la alergia infantil, el estudio de (4) observó los mismos resultados ya que afirma que la suplementación con probióticos durante el embarazo y la infancia reduce el riesgo de alergia alimentaria total (reducción del 4%), alergia a la leche de vaca y alergia al huevo.

La colonización del grupo B Streptococcus y la prevención de la mastitis están asociadas con el efecto del equilibrio microbiano. Con estas intervenciones conseguimos reducir la ingesta de antibióticos durante el parto, que es una de las causas comunes de disbiosis intestinal infantil (1).

Las intervenciones dirigidas a la microbiota, principalmente la combinación de probióticos y prebióticos, también producen altos niveles de neurotransmisores, neuropéptidos y factores neurotróficos derivados del cerebro, y mejoran las funciones del sistema nervioso central (1).

Los MBTI perinatales fueron eficaces para prevenir las alergias infantiles y remodelar el microbioma intestinal del bebé (1).

Por otro lado, el grupo de Gallant R (5) observó que la composición del microbioma de Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA) y DMT1 es similar a la de los partos por cesárea y los bebés no amamantados.

Además se informa una abundancia disminuida de lactobacillus en los casos de LLA, DMT1 y dermatitis atópica en comparación con los controles, así como en cesárea versus parto vaginal (VD) y bebés no amamantados versus amamantados.

La abundancia relativa de Prevotella y Bifidobacterium es generalmente menor en los casos de LLA, DMT1 y asma en comparación con los controles, como ocurre similarmente en los partos por cesárea y bebés no amamantados.

Además, LLA, DMT1, eccema, atopia, alergia alimentaria, partos por cesárea y bebés no amamantados tienen una abundancia relativa mayor de Enterococcus en comparación con los controles, VD y bebés amamantados.

El eccema y la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) también presentan una mayor abundancia de Enterobacter. Streptococcus y Staphylococcus son menos abundantes en casos de eccema y en lactantes no amamantados.

La leucemia linfoblástica aguda (LLA), la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y los lactantes no amamantados comparten una mayor abundancia de Bacteroides.

PatologíasComposición del microbioma
LeucemiaAbundancia disminuida de Lactobacillus, Prevotella y Bifidobacterium
Abundancia aumentada de Enterococcus y Bacteroides
Diabetes Tipo 1Abundancia disminuida de Lactobacillus, Prevotella y Bifidobacterium
Abundancia aumentada de Enterococcus, Bacteroides y Enterobacter
Dermatitis AtópicaAbundancia disminuida de lactobacillus
EccemaAbundancia aumentada de Enterococcus y Enterobacter
Abundancia disminuida de Streptococcus y Staphylococcus
Alergia alimentariaAbundancia aumentada de Enterococcus
Niveles más bajos de Bifidobacterium y Lachnospira (6)
AsmaAbundancia disminuida de Prevotella y Bifidobacterium, como ocurren en cesárea y bebés no amamantados.
Gallant R et Al y Mousavian et Al , estudiaron que estas patologías presentan similitudes con la microbiota de bebés nacidos por cesárea y no amamantados.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

  1. Alemu BK, Wu L, Azeze GG, Lau SL, Wang Y, Wang CC. Microbiota-targeted interventions and clinical implications for maternal-offspring health: An umbrella review of systematic reviews and meta-analyses of randomised controlled trials. J Glob Health. 2024 Sep 13;14:04177. doi: 10.7189/jogh.14.04177. PMID: 39269153; PMCID: PMC11395958.
  2. Guo Y, Liu Y, Xu S, Zhang R, Yu Z, He W. Phage diversity in human breast milk: a systematic review. Eur J Pediatr. 2025 May 10;184(6):334. doi: 10.1007/s00431-025-06173-x. PMID: 40347294; PMCID: PMC12065748.
  3. Hess D, Momo Cabrera P, Kurth S, Bokulich NA, Zimmermann P. Transfer of Bacteria From Mothers to Infants Through Breast Milk: A Systematic Review. Pediatr Infect Dis J. 2025 Mar 4;44(8):804-812. doi: 10.1097/INF.0000000000004769. PMID: 40063731.
  4. Jiang L, Zhang L, Xia J, Cheng L, Chen G, Wang J, Raghavan V. Probiotics supplementation during pregnancy or infancy on multiple food allergies and gut microbiota: a systematic review and meta-analysis. Nutr Rev. 2025 Feb 1;83(2):e25-e41. doi: 10.1093/nutrit/nuae024. PMID: 38502006; PMCID: PMC11723154.
  5. Gallant R, Reza S, Wiemels JL, Greaves M. Microbiome and pediatric leukemia, diabetes, and allergies: Systematic review and meta-analysis. PLoS One. 2025 May 20;20(5):e0324167. doi: 10.1371/journal.pone.0324167. PMID: 40392825; PMCID: PMC12091780.
  6. Mousavian AH, Zare Garizi F, Ghoreshi B, Ketabi S, Eslami S, Ejtahed HS, Qorbani M. The association of infant and mother gut microbiomes with development of allergic diseases in children: a systematic review. J Asthma. 2024 Oct;61(10):1121-1135. doi: 10.1080/02770903.2024.2332921. Epub 2024 Apr 4. PMID: 38506489.

Edulcorantes sin azúcares

Los edulcorantes no azucarados (ENA), conocidos con diversos nombres, como edulcorantes de alta intensidad, edulcorantes bajos en calorías o sin calorías, edulcorantes no nutritivos, edulcorantes no calóricos y sustitutos del azúcar, se han desarrollado como alternativa a los azúcares libres.

La recomendación es pertinente para todos los edulcorantes no nutritivos, que en esta directriz se definen como todos los edulcorantes no nutritivos sintéticos y naturales o modificados que no se clasifican como azúcares. Entre los edulcorantes no nutritivos comunes se incluyen el acesulfamo K, el aspartamo, el advantamo, los ciclamatos, glucósidos de esteviol, el neotamo, la sacarina, la sucralosa, la estevia y los derivados de la estevia.

Se utilizan ampliamente como aditivos (E-) en alimentos preenvasados, bebidas y productos de cuidado personal (por ejemplo, dentífricos, enjuagues bucales), así como añadidos a alimentos y bebidas directamente por el consumidor.

Los ENA provocan el sabor dulce mediante la unión y activación de los receptores del sabor dulce situados en la cavidad bucal, con la consiguiente señalización al cerebro (antojos de dulce y deseo de la ingesta de azúcares).

Los ENA no son factores dietéticos esenciales y no tienen valor nutricional. El uso de los ENA no es la única forma de lograr una reducción de la ingesta de azúcares libres, existen alternativas viables compatibles con las características de una alimentación nutritiva, como el consumo de alimentos con azúcares naturales, como la fruta, cereales, tubérculos y bebidas no azucaradas.

Sustituir los azúcares libres de la dieta por fuentes de dulzor naturales, como las frutas, así como alimentos y bebidas no azucaradas mínimamente procesados, ayudarán a mejorar la calidad de la alimentación, y deberían ser las alternativas preferidas a los alimentos y bebidas que contienen azúcares libres.

Adultos

El consumo prolongado de ENA se asoció a un mayor riesgo de diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares (ECV), mortalidad por ECV, y un aumento del 10% del riesgo de muerte por todas las causas.

Una mayor ingesta se asocia con un aumento del 23% de riesgo de diabetes de tipo 2 cuando se consumen en bebidas endulzadas con ENA y un 34% de riesgo cuando se consumía como producto de mesa (es decir, añadido a alimentos y bebidas por el consumidor).

Una mayor ingesta de ENA se asoció con un mayor IMC y un mayor riesgo de obesidad incidente.

El uso de ENA (predominantemente sacarina) se asoció con un mayor riesgo de cáncer de vejiga

Mujeres embarazadas

Se halló un 25% más de riesgo de parto prematuro tardío (34-37 semanas) con mayor consumo de ENA durante el embarazo y mayor riesgo de aumento de peso, aumento de grasa corporal, asma, alergias y una peor función cognitiva en la descendencia.

Conclusión

La OMS sugiere que los edulcorantes no azucarados (ENA) no se utilicen como medio para lograr el control del peso o reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles.

La falta de pruebas que sugieran que el uso de los ENA sea beneficioso para el peso corporal u otras medidas de la grasa corporal a largo plazo, junto con los posibles efectos indeseables a largo plazo (mayor riesgo de enfermedades no transmisibles y muerte), superaban con creces cualquier posible efecto sobre la salud a corto plazo.

Los efectos indeseables en cualquier etapa del ser humano (niños, embarazadas, adultos, mayores) tienen mayor peso a la hora de evaluar los efectos deseables frente a los indeseables ya que se puede conseguir una reducción de la ingesta de azúcares libres y obtener los correspondientes beneficios para la salud sin el uso de los ENA.

Alma Palau, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, explica que “el mensaje 0% azúcares enmascara el alto contenido en calorías, grasas o sal de estos productos procesados edulcorados, que llenan cada vez más los supermercados y que en ningún caso son saludables”. “De este modo -añade- no estamos ayudando a la transición hacia una alimentación más saludable, sino cronificando aún más los hábitos alimentarios perjudiciales para la salud”.

También Alma Palau afirma que «La educación alimentaria con dietistas-nutricionistas es, ahora más que nunca, urgente y necesaria, y la administración pública no puede retrasarlo más”.

Referencia bibliográfica

  1. Use of non-sugar sweeteners WHO guideline

Cólicos en lactantes

El cólico infantil es un fenómeno comúnmente informado de llanto excesivo en la infancia con un carácter enigmático y angustioso. El llanto generalmente comienza en las primeras semanas de vida y termina entre los 4 y 5 meses de edad. El llanto excesivo se define como un llanto que dura al menos 3 horas al día, durante 3 días a la semana, durante al menos 3 semanas.

Fig. 1: Cantidades y patrones de llanto de tres estudios norteamericanos 4 , 6 , 7 que ilustran la ausencia de una tendencia secular.

Aunque el cólico infantil es una condición benigna y generalmente autolimitada, es una fuente de gran angustia para el bebé, los padres, la familia y los proveedores de atención médica. Además, la percepción de los padres con respecto a la causa del llanto y la forma en que afrontan estos períodos prolongados de llanto podría influir en el afecto por su hijo incluso mucho después de que el llanto excesivo haya cesado.

Causas

La causa no está clara y, a pesar de su nombre, es posible que el cólico infantil no tenga una causa abdominal. Puede reflejar parte de la distribución normal del llanto infantil. 

  • Microbiota del bebé: Un creciente cuerpo de evidencia sugiere que el microbioma intestinal contribuye al desarrollo de la condición. La colonización de la microbiota comensal comienza en el útero, y la colonización más importante probablemente tenga lugar al nacer. La colonización está influenciada por una serie de factores externos, incluida la microbiota materna y el estado de salud, el estrés materno prenatal, la prematuridad, el uso de medicamentos maternos, los factores ambientales en el hogar y en el hospital, la administración de medicamentos como antibióticos e inhibidores de la bomba de protones, modo de parto y modo de alimentación infantil (leche materna versus alimentación con fórmula).

El estado de disbiosis intestinal (definido como un desequilibrio microbiano en el tracto gastrointestinal). Se ha visto aumentos en el microbioma del bebé en las especies de proteobacterias (patógenas), y disminución de bacterias (beneficiosas) como los lactobacilos y las bifidobacterias. Además, la acumulación de metabolitos relacionados, así como la inflamación de bajo grado, podrían desempeñar un papel en la fisiopatología del cólico infantil.

La conducta de llanto como consecuencia de la disbiosis intestinal estaría facilitada por el eje microbiota-intestino-cerebro que vincula el cerebro con las funcionalidades intestinales periféricas de forma bidireccional. A través de este eje, la disbiosis intestinal puede afectar la función neuronal central y entérica, como la detección del dolor en los lactantes, lo que podría tener un papel potencial en el llanto excesivo.

  • Factores psicológicos: estrés familiar, la ansiedad materna y la transmisión de la tensión de madre a hijo podrían desempeñar un papel en la etiología del cólico infantil. Los trastornos de ansiedad materna fueron un fuerte predictor de cólico infantil. Las madres con un rasgo de ansiedad alto tenían un riesgo dos veces mayor de tener un bebé con cólicos que las madres con un rasgo de ansiedad bajo.
  • Desarrollo neurológico: el sistema opioide endógeno está alterado en los lactantes con cólico, ya que muestran un efecto reducido de la degustación de sacarosa
  • Modo de alimentación: Tipo de alimentación, comportamientos alimentarios de la madre que amamanta
  • Mala interpretación de los padres del llanto normal
  • Lactancia de fórmula: Mayor incidencia de cólicos (digestión pesada). Existe mayor prevalencia de síntomas de cólicos en lactantes alimentados con fórmula que en lactantes alimentados con leche materna
  • El tabaquismo materno y la nicotina de reemplazo esta potencialmente asociado con cólicos
  • Los bebés nacidos antes de las 32 semanas gestacionales completas tienen mayor riesgo de cólico infantil
  • Mecanismos relacionados con el tracto gastrointestinal, como la formación de gases, la motilidad, la inflamación intestinal, contracciones intestinales dolorosas y la intolerancia a la lactosa

El cólico infantil mejora con el tiempo. Un cuestionario de autoinforme para padres sobre patrones de llanto encontró que el 29 % de los bebés de 1 a 3 meses lloraban durante más de 3 horas al día, pero que entre los 4 y los 6 meses de edad la prevalencia se había reducido al 7 % al 11 %.

¿Qué hacer?

  1. Asesorar a las familias sobre técnicas específicas de manejo: Técnicas para calmar el llanto de los lactantes, consejos de atención general, incluido el sueño, asesoramiento sobre alimentación, reducción del estrés, programa empático para la familia, consejos de interacción de juego positivo, «método canguro», forma específica de abrazo piel con piel (aumentar el porteo), asesoramiento para mecer al lactante en la cuna (acunándolos a dormir), revisar el pañal del bebé o usar estimulación de fondo, como música blanca. Establecer la regularidad y la previsibilidad en las rutinas de sueño, alimentación y actividad en beneficio de los niños y los padres han demostrado ser efectivos en el tratamiento del cólico infantil.
  2. Brindar tranquilidad, apoyo y consulo a la madre
  3. Reducir la estimulación: se centra en la tranquilidad, la empatía, el apoyo y el tiempo de espera. Responder al llanto con movimientos suaves y relajantes, evitar la sobreestimulación, cargar profilácticamenteno, no dar palmaditas, no levantar o sacudir al bebé, y reducir la estimulación auditiva. También se les permitió dejar a sus bebés solos para llorar si sentían que ya no podían tolerar el llanto. 
  4. Se debe recomendar a las madres que amamantan que continúen amamantando.
  5. Masaje infantil: acariciar suavemente la piel en diferentes partes de la cabeza, el cuerpo y las extremidades, utilizando aceite de oliva y manteniendo el contacto visual. Podría beneficiar la interacción madre-hijo, los patrones de sueño y el llanto 
  6. No utilizar fármacos: No se admite el tratamiento con agentes farmacológicos
  7. Probióticos: Debido a que la evidencia emergente sugiere que la microbiota intestinal tiene un papel en la patogenia del cólico infantil, se han propuesto bacterias probióticas como una opción de tratamiento prometedora para el cólico. Lactobacillus spp. y Bifidobacterium spp. son los probióticos más utilizados en lactantes con cólicos, en particular L. reuter. Este probiótico es eficaz en bebés amamantados. La reducción diaria del llanto es de 25 a 65 min con probióticos en lactantes
  8. Terapia manual: se define como cualquier terapia predominantemente (más del 75%) basada en el tacto administrada por un terapeuta manual capacitado y registrado, como un quiropráctico, osteópata, médico osteópata, fisioterapeuta o fisioterapeuta. La reducción diaria del llanto es de 33 a 76 min con terapia manual
  9. Alimentación materna: libre de colorantes, conservantes y aditivos artificiales
  10. Dietas maternas bajas en alérgenos podrían ser beneficiosas para reducir los cólicos infantiles en los lactantes. Sin embargo, los resultados deben interpretarse con cautela, ya que no son lo suficientemente concluyentes como para recomendar cambios en la dieta de todas las madres lactantes de bebés con cólicos. Además, debe tenerse en cuenta que estas intervenciones dietéticas pueden ser bastante intensas y pueden provocar un aumento del estrés en un entorno ya de por sí tenso.
  11. Dispositivo vibrador para la cuna: períodos de 25 minutos al menos tres veces al día. 
  12. Pañales anticólicos: se utilizan envolturas de tela para sujetar firmemente los brazos y los hombros del bebé, pero se permite la flexión y abducción de las piernas, como estrategia terapéutica para el cólico

Características de las fórmulas anticólicos

Características nutricionales principales:

  • Contienen menos lactosa que es sustituida por dextrinomaltosa.
  • Contienen FOS.
  • Un % de grasa en forma de triglicéridos de cadena media (MCT).
  • Proteínas hidrolizadas parcialmente.
  • Contienen una proporción de ácido palmítico en posición beta.

Referencia bibliográfica:

  1. Lucassen P. Colic in infants. BMJ Clin Evid. 2010 Feb 5;2010:0309. PMID: 21729336; PMCID: PMC2907620.
  2. Hofman, D., Kudla, U., Miqdady, M., Nguyen, T. V. H., Morán-Ramos, S., & Vandenplas, Y. (2022). Faecal Microbiota in Infants and Young Children with Functional Gastrointestinal Disorders: A Systematic Review. Nutrients14(5), 974. https://doi.org/10.3390/nu14050974
  3. Zeevenhooven, J., Browne, PD, L’Hoir, MP et al. Cólico infantil: mecanismos y manejo. Nat Rev Gastroenterol Hepatol 15 , 479–496 (2018). https://doi.org/10.1038/s41575-018-0008-7
  4. Ellwood J, Draper-Rodi J, Carnes D. Comparison of common interventions for the treatment of infantile colic: a systematic review of reviews and guidelines. BMJ Open. 2020 Feb 25;10(2):e035405. doi: 10.1136/bmjopen-2019-035405. PMID: 32102827; PMCID: PMC7202698.
  5. Gordon M, Gohil J, Banks SS. Parent training programmes for managing infantile colic. Cochrane Database Syst Rev. 2019 Dec 3;12(12):CD012459. doi: 10.1002/14651858.CD012459.pub2. PMID: 31794639; PMCID: PMC6890412.