Author Archives: Irene Espada

Endometriosis y Alimentación

La endometriosis, caracterizada por el crecimiento de tejido similar al endometrio fuera de la cavidad uterina, es un trastorno ginecológico inflamatorio crónico altamente prevalente dependiente de estrógenos en mujeres en edad reproductiva en todo el mundo. Afecta a un estimado del 5 al 10 % de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo y se presenta con una constelación de síntomas debilitantes, que incluyen dismenorrea, dolor pélvico crónico, dispareunia e infertilidad 

En los últimos años, se ha prestado cada vez más atención al papel de la nutrición como factor de riesgo modificable y posible enfoque terapéutico complementario que puede influir en el desarrollo, la progresión y la sintomatología de la endometriosis. La justificación para incorporar la nutrición en el manejo clínico de la endometriosis radica en su capacidad para modular mecanismos clave implicados en la fisiopatología de la enfermedad: inflamación sistémica crónica, estrés oxidativo, metabolismo de estrógenos y disfunción inmunitaria.

Tratamiento nutricional

Las dietas ricas en frutas, verduras, cereales integrales y ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (AGPI) se han asociado con un riesgo reducido de endometriosis y un mejor control de los síntomas. Por el contrario, el alto consumo de carnes rojas y procesadas, grasas trans y azúcares refinados se ha correlacionado con un mayor riesgo de endometriosis y una exacerbación de los síntomas.

Se ha observado que las mujeres con endometriosis consumen menos vegetales, omega-3, lácteos y más carne roja, café y grasas trans. Además, presentaban una menor ingesta de micronutrientes clave (zinc, calcio, potasio y fósforo).

  • Carne roja:  La carne roja es otro factor dietético que puede estar relacionado con un mayor riesgo de endometriosis porque puede afectar los niveles de estrógeno que están involucrados en la patogénesis de la endometriosis al promover la expresión y liberación de factores proinflamatorios.
  • Grasas saturadas, trans y w-6: se han asociado con la regulación positiva de mediadores proinflamatorios involucrados en la señalización nociceptiva y la fisiopatología de las lesiones endometriósicas. 

INTERVENCIONES DIETÉTICAS:

Se ha visto que la terapia de supresión hormonal y la suplementación dietética fueron igualmente efectivas para reducir el dolor pélvico no menstrual.

  • Dieta mediterránea:

Ha surgido como una de las más prometedoras en el contexto de la endometriosis. Caracterizada por una alta ingesta de verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva virgen extra, junto con un consumo limitado de carnes rojas y procesadas y azúcares refinados. La dieta mediterránea no implica solo la suplementación de ciertos antioxidantes, sino más bien una serie de hábitos alimenticios y, por lo tanto, puede mejorar el dolor ejerciendo efectos antiinflamatorios y antioxidantes bien establecidos. 

Se ha demostrado que el pescado y los aceites de oliva virgen extra ejercen efectos antiinflamatorios. En concreto, el aceite de oliva virgen extra, que contiene la sustancia oleocantal, presenta una estructura similar a la molécula ibuprofeno, y ambos actúan por el mismo mecanismo, es decir, por inhibición de la ciclooxigenasa. 

El consumo de aceite de pescado (omega-3) puede conducir a reducciones significativas en el dolor pélvico y el tamaño de las lesiones, lo que destaca su potencial como estrategia dietética terapéutica.

Además, el aumento de la cantidad de fibras proporciona un efecto eupéptico, mientras que los alimentos ricos en magnesio podrían prevenir un aumento en el nivel de calcio intracelular y promover la relajación del útero.

La naturaleza rica en antioxidantes de la dieta mediterránea, debido al consumo de frutas y verduras, se ha relacionado con un riesgo reducido de endometriosis, potencialmente debido a la presencia de betacriptoxantina en estos alimentos

  • Baja en FODMAP:

Debido a la característica de los FODMAP de absorción insuficiente y su fermentación consecutiva por bacterias, su producción de gas tiende a causar una extensión intestinal abdominal que puede provocar dolor y modificación de la motilidad intestinal. Enfermedades como el síndrome del intestino irritable y la endometriosis vienen acompañadas de hipersensibilidad visceral. Se relaciona con mejoras significativas en el dolor abdominal, la hinchazón, la consistencia de las heces y la calidad de vida en particular el dolor pélvico crónico, el bienestar emocional y el funcionamiento social. Identificar y abordar las sensibilidades alimentarias individuales, en particular al gluten, los lácteos y los fodmaps puede mejorar los síntomas gastrointestinales e inflamatorios en personas susceptibles.

  • Dieta vegetariana:

Se ha demostrado que los patrones dietéticos basados ​​en plantas, ricos en antioxidantes, fitoquímicos, fibra dietética y micronutrientes esenciales, reducen la inflamación sistémica, modulan la actividad de los estrógenos y alivian el dolor pélvico. Además, el uso de plantas medicinales, como la curcumina y el jengibre, ha demostrado efectos antiinflamatorios y antiproliferativos en estudios preclínicos. Conducen a una disminución en la biodisponibilidad del estrógeno, el estrógeno juega un papel en la inducción de la proliferación del tejido endometrial extrauterino. Por otro lado, un mayor consumo de frutas y vegetales verdes puede ser protector porque puede disminuir los marcadores inflamatorios como la interleucina-6 (IL-6) que están elevados en mujeres diagnosticadas con endometriosis.

  • Suplementación:

Compuestos como el resveratrol, la curcumina, la N-acetilcisteína (NAC), los ácidos grasos omega-3 y la quercetina tienen el potencial de inhibir la angiogénesis, reducir el daño oxidativo, modular las vías inflamatorias y atenuar el dolor. Su uso podría ser particularmente beneficioso en pacientes con síntomas persistentes a pesar de las intervenciones dietéticas y de estilo de vida, o en combinación con la terapia farmacológica.

  • Educación nutricional individualizada:  

Los participantes experimentaron un aumento en el bienestar y una disminución de los síntomas después de los cambios en su dieta y estilo de vida. También sintieron que los cambios en la dieta condujeron a mayores niveles de energía y una comprensión más profunda de cómo podrían afectar su salud al escuchar las reacciones de su cuerpo.

Conclusión

La nutrición representa una frontera prometedora en el manejo integral de la endometriosis para tratar los síntomas relacionados con la endometriosis como es la reducción significativa del dolor. El vínculo entre la dieta y la endometriosis es importantísimo debido al potencial de los componentes antiinflamatorios presentes en los alimentos para mitigar la endometriosis. En la planificación dietética del paciente con endometriosis hay que garantizar el consumo y absorción adecuada de fibra, prebióticos, probióticos, flavonoides, fitoquímicos, vit D, magnesio, calcio, W-3, Vit. A, Vit C y Vit E.

Referencia bibliográfica

Actualizado en 2026

  1. Barrea L, Verde L, Annunziata G, Chedraui P, Petraglia F, Cucalón G, Camajani E, Caprio M, Gorini S, Iorio GG, Di Girolamo R, Carbone L, Chapela S, Frias-Toral E, Muscogiuri G. Effectiveness of Medical Nutrition Therapy in the Management of Patients with Obesity and Endometriosis: from the Mediterranean Diet To the Ketogenic Diet, Through Supplementation. The Role of the Nutritionist in Clinical Management. Curr Obes Rep. 2025 Sep 8;14(1):68. doi: 10.1007/s13679-025-00662-8. PMID: 40920291; PMCID: PMC12417264.
  2. Matek Sarić M, Sorić T, Sarić A, Marušić E, Čoklo M, Mavar M, Ljubičić M, Lisica Šikić N. The Role of Plant-Based Diets and Personalized Nutrition in Endometriosis Management: A Review. Medicina (Kaunas). 2025 Jul 13;61(7):1264. doi: 10.3390/medicina61071264. PMID: 40731893; PMCID: PMC12299565.
  3. Nirgianakis K, Egger K, Kalaitzopoulos DR, Lanz S, Bally L, Mueller MD. Effectiveness of Dietary Interventions in the Treatment of Endometriosis: a Systematic Review. Reprod Sci. 2022 Jan;29(1):26-42. doi: 10.1007/s43032-020-00418-w. Epub 2021 Mar 24. PMID: 33761124; PMCID: PMC8677647.
  4. Arab A, Karimi E, Vingrys K, Kelishadi MR, Mehrabani S, Askari G. Food groups and nutrients consumption and risk of endometriosis: a systematic review and meta-analysis of observational studies. Nutr J. 2022 Sep 22;21(1):58. doi: 10.1186/s12937-022-00812-x. PMID: 36138433; PMCID: PMC9503255.

Ciclo menstrual

Menstruacción

El ciclo menstrual comprende desde el primer día de la menstruación hasta el inicio de la siguiente, con una duración aproximada de 28 días.

En este periodo, la secreción de hormonas genera variaciones en la conducta, apetito, peso, temperatura y composición corporal.

El ciclo reproductor femenino se compone de 4 fases:

menstrual, pre-ovulatoria, ovulación y post-ovulatoria.

Fase menstrual

Se presenta durante los primeros 5 días del ciclo.

Se caracteriza por el desprendimiento de la capa funcional del endometrio. Al no producirse la fecundación del ovocito secundario liberado, se origina un sangrado (el flujo menstrual) y se liberan líquido intersticial, moco y células epiteliales.

Fase folicular

Comprende del día 1 al 13 e involucra el desprendimiento del endometrio (menstruación), durante esta fase, los estrógenos son las hormonas ováricas dominantes cuya secreción es estimulada por 2 hormonas adenohipofisarias: la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante(LH).

Se caracteriza por:

  • Cambios en el sistema inmunitario: emociones +/-
  • Mayor sensación de saciedad, disminución de la ingesta
  • Mayor adhesión a un patrón alimentario saludable
  • Metabolismo más elevado (aumento de la lipólisis)
  • Más sensibilidad a la insulina, mayor tolerancia de los Hidratos de Carbono (HC)

Fase ovulación

Generalmente, tiene lugar el día 14 de un ciclo de 28 días y se caracteriza por la rotura de un folículo maduro, y la liberación de un ovocito, desencadenada por un pico de hormona luteinizante (LH).

Se caracteriza por:

  • Menor tolerancia a los Hidratos de Carbono
  • Mayor sensación de sed

Fase lútea

Comprende el tiempo que transcurre desde la ovulación hasta el inicio de una nueva menstruación. Se produce la formación del cuerpo lúteo en el ovario, con la secreción de grandes cantidades de progesterona y caída de los estrógenos.

Se caracteriza por:

  • Menor serotonina a nivel del SNC
  • Aumento del Gasto Metabólico Basal y apetito (¿GET?)
  • Aumento de las necesidades energéticas
  • Aumento de la temperatura basal: sudoración
  • Menor sensibilidad a la insulina, poca tolerancia a los Hidratos de Carbono

Ciclo menstrual y emociones

Debido a los cambios hormonales producidos durante el ciclo menstrual, muchas mujeres padecen síntomas físicos y psicológicos. Estos síntomas suelen ocurrir durante la fase lútea, días previos a la menstruación, en la que los niveles de estrógenos están disminuidos y las concentraciones de progesterona son mayores.

También se producen cambios en la ingesta dietética y patrón alimentario, en función de las diferentes fases del ciclo menstrual.

Se ha reportado un incremento de la ingesta alimentaria y hambre emocional durante la fase lútea en comparación con la fase folicular y fase ovulatoria.

Food craving

Un deseo irresistible de consumir comida hiperpalatable.

Varía entre las diversas fases del periodo menstrual, dándose en mayor proporción durante la fase lútea y se ve incrementado días previos a la menstruación. A la progesterona, se le ha asociado un efecto orexígeno

(mayor apetito). En cambio, los estrógenos, se asocian a un efecto anorexígeno (menor apetito).

No se ha observado que en todas las mujeres exista un mayor deseo por los alimentos hiperpalatables más alla de la que se pueda tener normalmente, por lo que no hay que usar la menstruación como excusa. Se necesita más homogeneidad y estudios experimentales que corroboren estos resultados.

Herramientas

  • Respetar el ritmo circadiano.
  • Aumentar el consumo de alimentos con gran densidad nutricional para aumentar la saciedad.
  • Alimentación anti-inflamatoria: fitoquímicos, w-3 (atún, trucha, salmón, sardina, nueces, semillas de lino), baja carga glucémica, crononutrición…
  • Vitaminas del complejo b (cereales integrales, legumbres, carne, pescado y lácteos): mantienen una estrecha relación con la serotonina (hormona de la felicidad), que ayuda a contrarrestar la irritabilidad y disminuye el dolor abdominal.
  • Hierro: en casos de anemia causada por las hemorragias (origen animal, frutos secos, verduras de hoja verde y cítricos)
  • Vitamina C: para aumentar la absorción del hierro y disminuir la migraña menstrual ( limones, limas, naranja, fresa, mandarina, kiwi…)
  • Fibra: promueven la eliminación de estrógenos y alivian el dolor (Alcachofa, col, berza, ajo, frambuesa, granada, legumbres…)
  • En mujeres que se observa food craving, el dolor, edema… podría provocarse por el tipo de alimentación (picoteos, atracones, hidratos de carbono refinados).
  • Reducir las bebidas estimulantes: café, té… en caso de irritabilidad, nervios, exaltación…
  • Ejercicio físico adaptado para disminuir la inflamación
  • En la fase lútea debemos aumentar el consumo de agua para combatir la retención.

Referencia bibliográfica

  1. Moreno Gómez E, Jáuregui-Lobera I. Variables emocionales y food craving: Influencia del ciclo menstrual. JONNPR. 2022;7(1):28-63. DOI: 10.19230/jonnpr.4429
  2. Aquino, Camey, M. (2015). Intervención nutricional para la disminución de síntomas del síndrome premenstrual. Estudio realizado en clínicas privadas de la ciudad de Guatemala. Licenciatura. Universidad Rafael Landívar.
  3. Marnet, M. (2013). “Ciclo menstrual”, en CCM Salud. . Navarro Castelló, I. (2015). Estudio sobre la influencia del ciclo menstrual en la conducta alimentaria. Licenciatura. Universidad de Lleida.
  4. Núñez, G. (2018). “Ciclo menstrual y nutrición”. . Ortega Ana, R. y Requejo Marcos, A. (2015). Nutriguía: Manual de nutrición clínica en atención primaria. Madrid: Editorial Complutense, pp.59-60.

Artritis Reumatoide

Definición

La artritis reumatoide (AR) es un trastorno inflamatorio crónico y autoinmune que afecta principalmente a las articulaciones. Las manifestaciones clínicas de la AR incluyen dolor articular, rigidez, hinchazón, así como destrucción articular y manifestaciones sistémicas. La AR puede causar daño articular progresivo y discapacidad. Los factores de riesgo para la AR son genéticos y no genéticos, incluidos el tabaquismo, los cambios en la microbiota, el sexo femenino, la dieta occidental y los factores étnicos (1). Los efectos de las intervenciones dietéticas para la AR ocurren a partir de los tres meses (2).

Intervenciones dietéticas

  • La terapia nutricional para la AR tiene como objetivo atenuar la inflamación alterando la proporción de ácidos grasos ω-6 a ω-3 y aumentando los antioxidantes. La reducción del ácido araquidónico (AA), un ácido graso ω-6, es particularmente relevante. El AA es el precursor de los eicosanoides, que están involucrados en una variedad de funciones y reacciones celulares. Los eicosanoides también son mediadores de la inflamación y la cantidad de AA liberada de la membrana celular determina la intensidad de la inflamación. Cuando hay menos AA en la membrana celular, se libera menos AA y se forman menos eicosanoides. El ácido graso ω-3 eicosapentaenoico (EPA) reduce el contenido de AA en las membranas celulares, dando como resultado menor AA disponible para la oxidación a mediadores inflamatorios (1).
  1. Las dietas vegetarianas contienen menos AA que las dietas con carne, mientras que las dietas veganas prácticamente no contienen AA. Por lo tanto, las dietas vegetarianas y veganas pueden influir favorablemente en la inflamación (1,3).
  2. La dieta mediterránea (DM) se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales como cereales sin refinar, frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva virgen extra; consumo moderado de aves, productos lácteos y huevos; y bajo consumo de dulces y carnes rojas. La DM demostró mejoras modestas en general en la AR estable y moderadamente activa (2). Se debe tener especial consideración al recomendar la dieta mediterránea a pacientes con AR, ya que la sensibilidad al gluten es más común en pacientes con enfermedades reumáticas que en la población general (1).
  3. Suplementación de W-3: En estudios que involucraron la administración de ácidos grasos omega-3 (≥2.7 g/d), aceite de pescado u otros aceites (onagra), pareció haber una reducción en la actividad de la enfermedad de AR, una menor tasa de fracaso de la farmacoterapia y podría ayudar a reducir el requerimiento diario de antiinflamatorios no esteroideos y el consumo concomitante de analgésicos (2)
  • El impacto de las fibras dietéticas y la actividad metabólica del microbioma intestinal contribuye aún más al efecto antiinflamatorio de las dietas vegetarianas, veganas o mediterráneas. En pacientes con AR, una alimentación rica en fibra aumenta los ácidos grasos de cadena corta antiinflamatorios, disminuye las citocinas proinflamatorias y altera favorablemente la composición del microbioma intestinal. La carne roja, la sal o incluso la ingesta excesiva de alimentos pueden actuar como desencadenantes, como se mencionó anteriormente, mientras que, por el contrario, el pescado, la fruta y las verduras actúan como «moderadores», reduciendo la inflamación (2)
  1. Probióticos: La triada «dieta, microbiota y permeabilidad intestinal” es el foco de revisiones recientes. La respuesta inflamatoria crónica inducida por la disbiosis intestinal puede contribuir de manera crítica al desarrollo de enfermedades reumáticas. Por lo tanto, es posible que las dietas que eliminen los grupos de alimentos que desencadenan una respuesta alérgica o inflamatoria resulten en una reducción de la inflamación al alterar la población de microbiota intestinal. De acuerdo con estos resultados, se ha demostrado que los probióticos reducen las citocinas proinflamatorias (2).

Referencia bibliográfica

  1. Schönenberger KA, Schüpfer AC, Gloy VL, Hasler P, Stanga Z, Kaegi-Braun N, Reber E. Effect of Anti-Inflammatory Diets on Pain in Rheumatoid Arthritis: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2021 Nov 24;13(12):4221. doi: 10.3390/nu13124221. PMID: 34959772; PMCID: PMC8706441.
  2. Philippou, E., Petersson, S. D., Rodomar, C., & Nikiphorou, E. (2021). Rheumatoid arthritis and dietary interventions: systematic review of clinical trials. Nutrition reviews79(4), 410–428. https://doi.org/10.1093/nutrit/nuaa033
  3. Sidhu, S. R. K., Kok, C. W., Kunasegaran, T., & Ramadas, A. (2023). Effect of Plant-Based Diets on Gut Microbiota: A Systematic Review of Interventional Studies. Nutrients15(6), 1510. https://doi.org/10.3390/nu15061510

Colesterol

El colesterol es una molécula indispensable para la vida, desempeña funciones estructurales y metabólicas que son vitales para el ser humano.

Proviene de la dieta o es sintetizado por nuestras células, siendo precursor de otras biomoléculas fisiológicamente importantes como las hormonas esteroideas, ácidos biliares y la vitamina D.

Sin embargo, la acumulación excesiva de colesterol en nuestros tejidos y altas concentraciones en sangre (hipercolesterolemia), pueden tener consecuencias patológicas.

A continuación os muestro ciertos alimentos o grupos de alimentos que ayudarán a mejorar tu control metabólico:

Frutos secos

La incorporación de frutos secos en la dieta de adultos sanos con sobrepeso/obesidad tiene efectos favorables sobre los TG séricos y el LDL-C (podrían ejercer efectos protectores frente a la dislipemia en esta población).

El ácido α-linolénico (ALA) es un ácido graso esencial. componente de las semillas y aceites oleaginosos, así como de los frutos secos (particularmente las nueces). Aumentar el ALA en la dieta se ha asociado con un 10 % menos de riesgo de enfermedad cardiovascular total y un 20 % menos de riesgo de enfermedad coronaria mortal (al reducir el colesterol total, el colesterol LDL, los triglicéridos y la presión arterial).

Arándanos y moras

Algunos estudios mostraron que el consumo de arándanos y moras produce una mejora significativa los triglicéridos, el colesterol sérico total, las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las lipoproteínas de alta densidad (HDL).

Curcumina

El uso de suplementos de curcumina junto con cambios en la dieta, estilo de vida y/o actividad física condujo a cambios positivos en marcadores como los triglicéridos totales (TG), colesterol total (TC), circunferencia de la cintura (WC)…

Huevo

Estudios muestran que mayor consumo de huevos no se asoció con un mayor riesgo de mortalidad por causas, como accidente cerebrovascular o enfermedad respiratoria, mientras que otros lo asocian con un mayor riesgo de mortalidad general y relacionada con ECV, debiéndose tratar estos hallazgos con precaución y ser confirmados en estudios futuros. Varios hallazgos sugieren que los huevos deben consumirse en cantidades moderadas como parte de una dieta saludable.

Cacao

El cacao es rico en varios compuestos bioactivos como polifenoles. Entre los polifenoles, los flavonoles están recibiendo una atención considerable debido al posible efecto cardioprotector. Estos redujeron significativamente el colesterol de lipoproteínas de baja densidad y los triglicéridos, así como efectos beneficiosos en los biomarcadores cardiometabólicos para el metabolismo de los lípidos y la inflamación.

Microbiota

La microbiota puede influir en la reducción del colesterol al reducir su absorción, disminuir la reabsorción de sales biliares, por la transformación en otros metabolismos, la inhibición de la síntesis a través de la formación de ácidos grasos de cadena corta producidos en la fermentación, etc.

Se ha visto que la suplementación con Lactobacillus puede tener un efecto beneficioso sobre el colesterol de lipoproteínas de baja densidad y el colesterol total en adultos con sobrepeso u obesidad, y los triglicéridos plasmáticos en ayunas.

Tipo de alimentación y colesterol

Una estrategia de prevención de enfermedades cardiovasculares (ECV) se basa en la promoción de un estilo de vida sano, que incluye un patrón dietético más saludable, una mayor actividad física, un control del peso corporal y el abandono de hábitos tóxicos como tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.

Numerosos estudios indican que la dieta mediterránea tradicional, (patrón dietético de los pueblos que vivían alrededor del mar Mediterráneo) parece ser el patrón de alimentación más eficaz en la prevención de numerosas enfermedades crónicas, incluidas las ECV.

También se ha observado que las dietas veganas redujeron el peso corporal, índice de masa corporal (IMC), hemoglobina glucosilada (HbA 1c), colesterol total y colesterol de lipoproteínas de baja densidad.

Referencia bibliográfica

  1. Eslami, O., Khorramrouz, F., Sohouli, M., Bagheri, N., Shidfar, F., & Fernandez, M. L. (2022). Effect of nuts on components of metabolic syndrome in healthy adults with overweight/obesity: A systematic review and meta-analysis. Nutrition, metabolism, and cardiovascular diseases : NMCD, 32(11), 2459–2469. https://doi.org/10.1016/j.numecd.2022.07.015
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Organizar el frigorífico

¿Sabías que existe un espacio adecuado para cada uno de los alimentos en nuestro frigorífico? Vamos a aprender a ordenar los alimentos en el frigorífico para prolongar la vida da su comida.

Después de hacer la compra, es hora de ordenar adecuadamente los alimentos en la despensa y en el frigorífico. La manera de cómo organizamos nuestro frigorífico es muy importante para mantener en nuestros alimentos:

  1. Frescura
  2. Durabilidad
  3. Calidad

Tener un frigorífico ordenado exige algún esfuerzo, pero es muy útil para no desperdiciar comida. No te olvides de los siguientes consejos para aprovechar al máximo el dinero que inviertes en tu alimentación:

  • Almacenar los alimentos cocinados en recipientes transparentes bien cerrados para que se pueda ver lo que está dentro de ellos . Deben ser consumidos hasta 34 días después a su confección.
  • Colocar los alimentos más antiguos en frente y los más recientes atrás.
  • Dejar un espacio para el aire circular.
  • Si el frigorífico estuviera lleno, priorizar los alimentos que deben ser mantenidos frios por razones de seguridad alimentaria.
  • Rotular los productos con la fecha de confección, antes de colocarlos en el congelador, para saber cuáles debemos descongelar primero.
  • No mezclar frutas, vegetales y carne, para evitar contaminación cruzada.
  • El pan debe guardarse en un ambiente oscuro y seco. Idealmente, en una bolsa de tela o en una panera.
  • Guarda los huevos en un recipiente hermético, para alargar su consumo. No en la puerta de la misma nevera.
  • Alimentos como la cebolla y la albahaca, pierden su sabor si se guardan en la nevera.
  • Las patatas y los ajos se conservan mejor en un ambiente oscuro y seco.
  • La fruta tropical o subtropical como los tomates, plátanos, melones, pimientos o berenjenas deben guardarse a temperatura ambiente, ya que soportan altas temperaturas.
  • Otra fruta que perderá su sabor si la almacenas en la nevera es la manzana. Mejor déjala en temperatura ambiente, para que se mantenga crujiente.